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Los servicios de la clase IaaS (Infrastructures as a Services) también están dirigidos principalmente (como los PaaS) a los departamentos TIC de las empresas, ellos son los fundamentales usuarios de este tipo de servicios (aunque hay usuarios finales, generalmente profesionales del sector TIC, que también los usan). Al contratarlos, el departamento TIC de una empresa está renunciado (por las razones que después se exponen) a usar sus propias infaestructuras TIC (servidores, almacenamiento en SAN o en disco, routers, switches, firewalls, balanceadores de carga, etc.), y a cambio usa los recursos TID del mismo tipo que le ofrece un Proveedor de Servicios Cloud (normalmente abreviados como CCSP, de su nombre inglés Cloud Computing Service Providers). Esta renuncia, en algunos casos es total (es decir, la empresa no tiene ninguna infraestructura TIC digna de mención), pero en otros muchos casos es solo parcial, es decir, usa su propios recursos y, además, para algunos aspectos, o tareas, o períodos de tiempo, etc., recurre a los del Proveedor CCSP.

Antes de proseguir adelante, convendría aquí realizar previamente una distinción (pues distinta bibliografía trata el tema de forma dispar) sobre determinados servicios de uso de recursos informáticos. Por centrar el tema, y simplificarlo, vamos a centrarnos (en estos momentos) en un tipo de recursos concreto el almacenamiento de datos: hay empresas, como DropBox, SugarSync que han desarrollado servicios (sobre plataforma IaaS de terceros) para realizar una copia de nuestros datos (ya sean como usuarios finales, ya sean como PYME, etc) en la “red” que nos puede servir de backup (copia de seguridad), a la vez que nos permiten sincronizar dicha copia con todos aquellos dispositivos (PC de casa, PC de empresa, portátil, iPad, móvil, et) que nosotros decidamos (evitándonos el traspaso de ficheros por mecanismos variopintos: USB, e-mail, etc.); además, también hay empresas como Flickr (fotos), YouTube (vídeos) que sobre sus propias infraestructuras nos ofrecen servicios de almacenamiento en la “red”. Como comentaba, distintos autores califican de forma distinta estos servicios: algunos de ellos lo califican como IaaS (motivo por el que introducido la discusión), pero yo me sumo al grupo mayoritario que los califica como SaaS.

Al margen de la disquisición precedente, a continuación vamos a tratar de dar las líneas generales (como ya comenté en días pasados, cada caso concreto necesita de su propio análisis) que nos permitan discernir cuando puede tener sentido contratar este tipo de servicios y cuando no:

DONDE PUEDE TENER MÁS SENTIDO:

  • Cuando la demanda es muy volátil (a picos  le suceden valles sin uso de las infraestructuras).
  • Para nuevas organizaciones sin capital para invertir en hardware.
  • En organizaciones que están creciendo rápidamente y no pueden escalar en hardware al mismo ritmo.
  • Para necesidades temporales de infraestructuras, o de pruebas, o demos, etc.
  • Cuando hay necesidad o conveniencia de transformar costes de capital (CAPEX) en costes operativo (OPEX), caso que de alguna forma recoge todos los precedentes.
Ejemplos comerciales de este tipo de servicios son: los Amazon Web Services (AWS EC2 para cómputo, AWS S3 para almacenamiento), Rackspace Cloud (cloud servers, cloud files, cloud load balancers), GoGrid (cloud  hosting), etc.

DONDE PUEDE NO SER LA MEJOR SOLUCIÓN:

  • Cuando aspectos legales o regulatorios dificulten el almacenamiento externo de datos o su procesamiento.
  • Cuando se precisen altas prestaciones o SLAs muy exigentes y las infraestructuras propias de una organización, o alquiladas en modo dedicado, tengan la capacidad de satisfacer dichos requerimientos.